San Basilio de Palenque: su música y sus músicos
Pocas tierras tan fértiles en lo musical como San Basilio de Palenque, corregimiento de la población de Mahates en el departamento de Bolívar. El son de negros, el bullerengue sentao, el lumbalú, el son palenquero y la chalupa son algunos de los géneros que han nacido en el primer territorio libre de Colombia.
En su canónica “Historia de la música en Colombia”, Monseñor José Ignacio Perdomo, recuerda el origen de estas músicas: “El esclavo, tras doliente éxodo de sus tierras africanas, atravesó por un largo período de adaptación al ambiente a las tierras mortíferas donde vino a proporcionar su fuerza de trabajo.
En virtud de las encomiendas otorgadas por el gobierno peninsular, se importaron negros con el fin de emplearlos en las faenas agrícolas y mineras. El Bajo Sudán no dista mucho del puerto de Mombasa, donde los barcos negreros llenaban sus bodegas con destino a América. Esas tribus negras guerreaban entre sí para hacer prisioneros y venderlos a mercaderes de esclavos. Buena parte de ese material humano fue introducido por Cartagena”.
Sobre la música que provino de esa horrible situación nos cuenta: “con la raza de color vinieron los cantos dolientes, la fuerza rítmica de las danzas frenéticas, las supersticiones, una poesía llena de sugerencias y rebeldía”.
Hoy, bajo la designación de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a sus costumbres y cultura por parte de la Unesco, el primer pueblo libre de América se levanta para recordar que antes de las conmemoraciones oficiales del Bicentenario, hubo un pueblo que luchó por su independencia del yugo español y que, gracias a esa suerte de aislamiento que ostentaron como pueblo libre desde 1691, hoy sigue conservando costumbres absolutamente milenarias y propias, como el empleo de la lengua palenquera, la tradición de la despedida de los muertos con la interpretación del lumbalú y la readaptación de los ritmos cubanos, llegados hacia la década del 30 con el fomento a los ingenios y a los sembradíos de caña de azúcar, convertido allí en otro ritmo llamado son palenquero.

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